No a las ciclovías

¡No a las ciclovías! Mejor hagamos esto…

Me costó trabajo, fue un ejercicio sumamente cansado pero he concluido que estoy en contra de las ciclovías.

Apoyo a la decena de vecinas y vecinos de Satélite y al fulano que se tiró al piso en Jalisco.

Sin embargo, compañeras y compañeros de causa, no podemos simplemente decir “no a las ciclovías”.

Tomando en cuenta que el 84% de los accidentes de tránsito en el país fueron provocados por un vehículo automotor (privado, de carga o de pasajeros) y que dentro de las primeras causas de accidentes está el exceso de velocidad, el uso de distractores y el consumo de alcohol, de acuerdo con INEGI y Conapra, respectivamente.

Es una realidad que las ciclovías quitan espacio de rodamiento a los autos y que tener uno y usarlo es, a veces, una necesidad.

Pero también es una realidad que no es deseable ni posible que todas las personas tengamos uno.

Imagínense, ¡no habría segundos pisos suficientes para evitar congestionamientos!

Así que he generado una serie de propuestas que beneficiarían a todas las personas, sin importar su modo de transporte y evitarían la construcción de ciclovías en nuestras ciudades, utilizando recursos que bien se podrían gastar en, por ejemplo, drenaje o alumbrado público:

Propuesta para eliminar ciclovías

  1. Autos con gobernador de motor obligatorio y automático para velocidades máximas de 30 km/h en ciudades, y que pueda “liberarse” hasta 80 km/h en vías de acceso controlado y hasta 110 km/h en autopistas federales. Con esto reducimos los accidentes por exceso de velocidad y no nos gana la desesperación de ver un lento ciclista frente a nosotros que no se quita.
  2. Infraestructura de pacificación del tránsito y atención al camino. Tenemos que olvidarnos de esas amplias avenidas rectas en las que nuestro campo de visión se reduce y nuestra atención se dispersa ante la monotonía.
  3. Incorporación al Código Penal el delito de “manejo peligroso” o “manejo irresponsable”. Sabemos que son muy pocas las personas irresponsables, pero ellas nos ponen en riesgo a todas y todos.
  4. Abrogación del “no estacionarse”. Todas las calles podrán tener estacionamiento con parquímetros públicos y transparentes en el carril derecho, excepto en los casos en los que se brinde ese espacio para otros usos (ver: parklets), los cuales tendrán que otorgarse mediante procesos transparentes y públicos.
  5. Abrogación de la tenencia y refrendo. Es injusto que nos cobren por el simple hecho de tener un auto; en vez de pagar tenencia y refrendo, propongo que las vías de acceso controlado sean de cuota y eliminar el subsidio a las gasolinas para autos particulares.
  6. Creación de carriles exclusivos para el transporte público en todas las vías necesarias.

Con estos seis puntos creo que podemos avanzar hacia ciudades sin ciclovías donde nadie se ponga en riesgo de ocasionar un accidente.

Pero mientras eso ocurre, propongo que se dejen de hacer ciclovías permanentes y se repliquen las ciclovías emergentes (más baratas), las cuales se eliminarían cuando se cumplan los puntos anteriores.

No podemos arriesgar a más automovilistas a atropellar a un ciclista porque “no se fijó”, porque “no lo vio” o porque “se le atravesó”.

Ari Santillán

Periodista y activista por la movilidad urbana sostenible.

5 comentarios

  1. Sin duda, uno de los artículos más cortos de miras y rezumantes en ignorancia que he tenido la desgracia de leer.
    Jamás menciona la necesidad de exámenes de manejo obligatorio, además de que da por hecho que atropellar a un ciclista se justifica por qué va lento y la potencial velocidad del auto nos lleva a arrebasarlo o arrollarlo. Su propuesta no tiene nada de sustentabilidad ni de movilidad, solo es un automovilista más que no entiende en lo absoluto la dinámica de la megalópolis en zonas de alta marginación. Alv, ya me hizo emputar, en estos tiempos cualquier escribe un artículo.

    1. Lamento no hayas cachado el sarcasmo, Gabriel. Un poco la idea del texto fue un ejercicio de pedagogía intentando entender a quienes se oponen a las ciclovías que parte de la premisa de «tener un auto me da más derechos porque tengo auto». Espero lo puedas volver a leer con el detector de sarcasmo activado y te pueda sacar cuando menos una sonrisa. Si no me crees, puedes leer otros textos que he escrito en este medio en los que estoy seguro que estarás de acuerdo conmigo. ¡Saludos!

  2. ¿Y por que la molestia de la construcción y renovación de la red de ciclovías? la llamada necesidad de una auto es la mayor excusa de los pro-cochistas (los benditos digo bandidos empresarios del mundo del automóvil). !No es necesidad!, si fuera una necesidad estaríamos en al plano de los derechos humanos. Por ciudades construidas para todos, y no para la minoría cochista.

    1. ¿No conoces el derecho humano a tener un vehículo? Peor aún, seguro no conoces el derecho humano a matarte o matar a alguien por llevar prisa, el cual fue el aporte del mayor experto de movilidad que ha pisado este planeta: Daniel Bisogno. 😉

  3. Muy de acuerdo, las ciclovías promueven la intolerancia entre todxs: peatones, ciclistas y cochistas. La ciudad está hecha para los coches, son calles y avenidas muy amplias ¡todxs cabemos en la calle! Si hubiera tolerancia y respeto en el transitar cotidiano, no habría necesidad de tanta «infraestructura» caprichosa en la ciudad.

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