Miembros de Pedaleando la libro

Pedaleando la libro, un proyecto de promoción a la lectura

Hace un año vi por primera vez las redes sociales de Pedaleando la libro, su nombre me llamó la atención.

Detrás de ese juego de palabras me encontré algo que me gustó aún más. Un proyecto de fomento a la lectura impulsado por la bici.

Pedalear por la ciudad, dejar libros en lugares públicos y con suerte ver las emociones de quien se encuentra esos tesoros impresos en papel.

Una entrevista con retardo

Les escribí un mensaje por Twitter pidiendo entrevistarlos.

«Hola, soy Juan Pablo Ramos editor de Cletofilia. Me gustaría hacerte una entrevista sobre Pedaleando la Libro».

Eso fue el 29 de octubre del año pasado. Me contestaron de inmediato, pero nos terminamos de poner de acuerdo hasta el viernes 1 de noviembre.

Nos veríamos el siguiente lunes a las 5 de la tarde. Sin embargo, el mismo viernes por la noche se me cruzó la muerte y nos fuimos de parranda tres días.

En entrevista con miembros de Pedaleando la libro.

Casi un año después, el pasado 27 de octubre, ellos con su primer aniversario a cuestas y yo a punto de cumplir un año de renacido, finalmente nos reunimos para charlar.

Cómo surgió Rodando la libro

Juan Carlos de León y Antonio Vázquez se conocieron en una agencia de medios donde hacen síntesis informativas.

O sea, trabajan mientras nosotros dormimos, revisando medios de comunicación… Leen mucho y todos los días

Sobre todo Juan Carlos, quien tiene un gusto muy especial por los libros, como nos compartió en una charla con pandémica sana distancia de por medio en un café cerca al Monumento a la Revolución.

Haciendo donativo a Pedaleando la libro
De izquierda a derecha: Juan Carlos, Antonio y Miguel Ángel.

A la cita también llegaron Antonio Vázquez y Miguel Ángel Piña. Los tres en sus bicicletas.

Hace un año Juan Carlos y Antonio platicaban en una «charla de des-estrés» laboral. Compartían sus gustos. El primero por los libros y Toño por la bicicleta: siempre llega a la oficina en bici.

«Para hablar de libros hay que tener confianza. No llegas con cualquier persona a platicarle qué libros lees», recordó Juan Carlos.

Ahí surgió el ya clásico «hagamos algo». Y se sembró la semilla de una idea que no tenía más destino que germinar.

Juan Carlos había visto proyectos como Book Crossing, donde el principio es leer y compartir.

Así que bicis por un lado y libros por el otro… La idea ya estaba en sus manos, sólo había que echarla a pedalear.

El 6 de octubre abrieron sus redes sociales y comenzaron a reunir los libros que ya habían leído y querían compartir con el resto del mundo.

Luego tomaron sus bicicletas y los fueron «liberando» en las bancas de los parques, en algún teléfono público…

Para concretar más la idea barajaron nombres y en breve obtuvieron el ganador: Pedaleando la libro.

Miembros de Pedaleando la libro

«Cuando pedaleas te libras del tráfico, de la obesidad y libras de la contaminación al planeta. Cuando lees te libras de la ignorancia», explica Antonio.

«Nuestra primera intención fue poder llegar a colonias donde no hay librerías o promoción a la lectura.

«Colonias de escasos recursos que muchas veces ni conocíamos, pero con la bici nos fue fácil llegar, dejar libros y salir de ahí», recuerda Juan Carlos.

Al poco tiempo se les unión otro elemento al colectivo, Miguel Ángel Piña, quien ya era un asiduo usuario de la bicicleta como modo de transporte y trabaja en la misma agencia de medios.

El propuso la idea de generar una identidad gráfica para el proyecto y con ayuda de Mónica, prima de Antonio, crearon su logotipo. ¡Ahora sí tenía nombre y rostro el proyecto!

Donar para liberar

La dinámica es sencilla. Si tienes libros que tienen años en la repisa y no los has vuelto a abrir, contactas a Pedaleando la libro, se ponen de acuerdo para que los reciban y ellos hacen el resto.

Para que la gente que se los encuentra en la calle no piense que es el libro que se le olvidó a alguien, le están colocando una calcomanía en la portada que explica que ese libro es para leerse y liberarse.

Este libro es para ti, ¡tómalo, léelo y libéralo!

Juan Carlos me contaba que promover el libro parece una terquedad, sobre todo en una época donde los teléfonos nos tienen hipnotizados.

«Parte del valor de esto es que estamos compartiendo una obra que nos llegó a emocionar y ahora queremos que alguien más la lea», apunta Juan Carlos.

Miguel Ángel Piña recalca que la sorpresa de la gente al encontrar un libro en la calle es invaluable. Es una retroalimentación de alto valor para Pedaleando la libro.

Así que si llegas a encontrarte uno de estos libros, no dudes en tomarle una foto y compartirla en las redes de Pedaleando la libro.

Y por supuesto, cuando lo termines de leer, libéralo para que alguien más lo disfrute.

1 comentario

  1. Me encantó su proyecto!!! me pondré en contacto con ellos para darles más libros que quieren ser liberados !

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