Ciclismo urbano en desastres naturales

El ciclismo urbano en las catástrofes urbanas

En la última década el ciclismo urbano experimentó un auge en partes del mundo donde había estado relegada a pequeños grupos de la población, sobre todo a trabajadores de oficios.

Actualmente es una opción de movilidad urbana considerada por millones de personas, pricipalmente por los beneficios económicos y de salud que brinda.

Y también ha demostrado ser el modo de transporte más eficiente para salir adelenta cuando se viven catástrofes urbanas.

La bicicleta en los desastres naturales y sociales

Se podría decir que la misma historia de la bicicleta comenzó con un desastre natural.

En 1816, el Volcán Tambora, en Indonesia, hizo erupción, expulsando ceniza a varias partes de Europa.

Las condiciones climáticas adversas tras ese suceso fueron el oscurecimiento casi permanente, y por consiguiente la pérdida de cultivos.

Como no había que comer, la población tuvo que comerse a sus caballos y otros animales de tracción.

Fue en esa época que el alemán Karl von Drais inventó la que se conoce como Draisiana, hace 203 años, la predecesora de la bicicleta.

Bicicleta draisiana, para ilustrar la historia del ciclismo urbano
Fuente: WikiMedia

Con el paso del tiempo, la rudimentaria Draisiana evolucionó a la bicicleta de seguridad, con pedales, dirección y cadena; y comenzó su vida como modo de transporte.

Ahora, como habrás visto, el título de este artículo habla sobre el ciclismo urbano. Una definición cada día más popular, que se trata sencillamente de usar la bicicleta para satisfacer tus viajes cotidianos en las ciudades.

Esta actividad, además de beneficiar a millones de personas diariamente alrededor del mundo, para ir al trabajo, a la escuela o incluso para ir a pasear, también ha sido de enorme ayuda para salir adelante en emergencias.

A continuación les compartimos algunas iniciativas a nivel mundial que han hecho de la bicicleta, una herramienta de resiliencia.

Bikes not Bombs

Bicicletas, no bombas. Esta organización fundada por el mecánico de bicicletas Carl Kurz y el planeador en transporte Michael Replogle en respuesta al financiamiento de Estados Unidos al grupo paramilitar Contra, en Nicaragua.

El país centroamericano pasaba por una crisis, principalmente alimentada por la venta de armas por parte del gobierno estadounidense.

Entrada de las oficinas de Bikes not Bombs, en Boston, EUA. (Foto: Cletofilia)

Carl compró un par de bicicletas usadas y viajó a Nicaragua, por donde pedaleó hasta encontrar alguna organización a la que le interesara su propuesta.

Hizo contacto con la Central Sandinista de Trabajadores. Luego Michael Replogle hizo lo mismo con la Central de Trabajadores de la Salud y de trabajadores de la educación.

Así nació Bikes not Bombs, que sigue operando actualmente desde Boston.

World Bicycle Relief

Si hacemos un salto grande en la historia y nos ubicamos en 2005, un año después de que ocurriera el Tsunami del Oceano Índico (sí, otra ves Indonesia), nos encontraremos con otro gran esfuerzo donde las bicicletas fueron esenciales para ayudar a la población.

Ese año F.K. Day (fundador del grupo empresarial SRAM) y Leah Missbach Day crearon el World Bicycle Relief (alivio mundial en bicicleta). Una inciativa para que la gente donara bicicletas y las pudieran enviar a las zonas afectadas.

De esa manera el ciclismo urbano pudo poner en pie nuevamente a las zona afectada, proveyendo un vehículo para trasladar víveres, medicamento y más adelante poder acudir al trabajo y escuela.

Desabasto de gasolina México 2018

Como medida drástica para detener el robo de combustible en México, el presidente Andrés Manuel López Obrador ordenó cerrar varios ductos de gasolina.

Esto ocasionó que las gasolineras se quedaran sin dar servicio y todas las personas que usan coche para sus viajes diarios, se quedaron sin poder llenar sus tanques.

De esta situación surgieron dos iniciativas por parte de ciclistas urbanos. Una de ellas fue el #YoTeCuido, que consistía en prestar acompañamiento a personas que tomarían por primera vez la bicicleta para llegar a sus trabajos.

El servicio fue totalmente voluntario y se exparción rápidamente, sobre todo en la Ciudad de México.

Si quieres entrar en detalles, te puedes dar una vuelta en el reportaje que hicimos al respecto.

El otro movimiento que surgió de manera muy orgánica, fue el traslado de combustible. Como mencionamos anteriormente, las gasolineras tenían muy poca gasolina, y cuando les llegaba, las filas de autos eran enormes.

Así que algunas personas comenzaron a pedir a repartidores en bicicleta, que les llevaran la gasolina a sus casas. De esta manera se desahogaron las filas momentaneamente, hasta que, por obvias razones de seguridad, prohibieron que los repartidores llenaran galones de combustible.

Sismo 19S

En septiembre de 2017, la Ciudad de México revivió una de sus peores pesadillas. Un sismo sacudió al Valle de México, además de otras entidades del sur del país.

ciclistas en centro de acopio durante sismo 2017
Ciclistas llegan a centro de acopio después del sismo del 19 de septiembre de 2017 (Foto: Cletofilia).

Los sistemas de transporte masivo se interrumpieron y las calles y avenidas se saturaron de carros.

De forma inmediata, grupos de ciclistas urbanos se pusieron de acuerdo a través de redes sociales y comenzaron a reunirse. Acudieron con sus bicicletas a los centros de acopio y comenzaron a mover alimentos y herramientas a los lugares donde era urgente recibirlos.

Luego de esta experiencia, surgió el movimiento Acopio en Bici y el Manual de Voluntarios en Bicicleta: un sistema de organización para actuar en casos de desastres naturales.

Ciclismo urbano durante la pandemia por COVID-19

El año 2020 vio comenzar la pandemia más reciente en la historia de la humanidad. El virus del Sars Cov2 que ocasiona la enfermedad Coronavirus, azotó a la población mundial.

Los hospitales se comenzaron a colapsar por la cantidad tan grande de gente que llegaba infectada, y al mismo tiempo, los sistemas de transporte colectivo restringieron sus horarios.

Esa situación volvió a poner a la bicicleta en la mira, y ahí surgió la propuesta Recicletas, de la asosiación civil Bicitekas.

La iniciativa consistió en pedir bicicletas en donación, repararlas y hacer entregas a personal médico.

Cabe mencionar que en los primeros meses de pandemia, enfermeras sufrieron agresiones físicas cuando intentaban subirse al transporte público, pues la gente creía que ellas portaban el virus.

Recicletas entregó más de 100 bicicletas restauradas a enfermeras, camilleros, residentes y personal administrativo de la salud.

Cuando el gobierno federal decretó la Jornada Nacional de Sana Distancia miles de trabajadoras del hogar perdieron su empleo. Sin ahorros ni seguridad social, el panorama se tornaba muy complicado.

Ahí fue que nació Rodando Ayuda, que consistió en recolectar despensas, identificar lugares de la periferia de la CDMX donde vivían trabajadoras del hogar y repartirles despensas.

Rodando Ayuda fue puesta en marcha por diversas organziaciones civiles y empresas, principalmente dedicadas a ofrecer servicios de movilidad y mensajería.

Ciclismo urbano, sencillo y funcional

La capacidad de movernos hasta tres veces más rápido que a pie, la enorme ventaja de funcionar sin necesidad de combustible y su sencillez mecánica, hacen que la bicicleta sea una herramienta muy eficaz ante situaciones adversas como los desastres naturalez o sociales.

Sin embargo, su promoción y la construcción de infraestructura para que sea un modo de transporte seguro, apenas comienza a gestarse.

Creemos que poco a poco el ciclismo urbano será más popular, en el día a día, para ir al trabajo en bici, a la escuela o en caso de ser necesario, sacar al mundo adelante.

Si quieres escuchar nuestro podcast sobre «La bicicleta en las grandes catástrofes naturales», revisa el siguiente video:

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