Bicicletas circulan por calles de la Ciudad de México

Bicicletas, un beneficio para todos, aunque les moleste

Las bicicletas, molestia de muchos, moneda política de otras, pero algo que es innegable es que entre más bicis en la calle, mayor es el beneficio para todos.

Ver bicicletas en las calles mexicanas no era una costumbre, ahora se ven cada día más, aunque desafortunadamente siguen ocasionando molestias para algunos cuantos.

La poca información o las ganas voluntarias de ingnorarla, entorpecen la proliferación del uso de la bicicleta como un modo de transporte.

Esta resistencia no es exclusiva de México, sucede en todo el mundo.

Incluso en aquellos países que exportan imágenes de calles repletas de niños, mamás, estudiantes y abuelos transitando en bicicleta pasaron por estas resistencias.

las bicicletas no se veían en las calles de Amsterdam en los años 70
Amsterdam década de los 70
Bicicletas en una calle donde antes sólo había autos en Ámsterdam
Amsterdam, misma calle en los 2000

Los Países Bajos y Dinamarca no siempre fueron así, tuvieron que alzar la voz para tener la ciudad que deseaban y que hoy es anhelo de muchos.

Fueron las mamás quienes salieron a las calles para pedir que dejaran de matar a sus hijos.

Dos mitos y leyendas en contra de las bicicletas

Muchos se molestan porque se construya una ciclovía o porque alguien que pedalea vaya enfrente de su carro.

Se cree que crear un carril para bicicletas es quitarle espacio al auto y por lo tanto un desperdicio. ¡Que se vayan al parque!

Uno de los mitos más comunes es creer que aquel que se mueve en carro paga más impuestos y quien usa la bici no los paga.

FALSO. Quien compra un automóvil paga el impuesto (tenencia) sobre el producto que compró, y actualmente, un refrendo (permiso por un año a usar placas) que se creó para compensar el SUBSIDIO a la tenencia.

Así como lo lees, en la Ciudad de México les subsidiamos, todos, tengamos carro o no, el impuesto a aquellos que decidieron comprar uno.

También, y esto a nivel federal, les subsidiamos el 1.95% del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS) de la gasolina «regular», la Magna de PEMEX.

Si eso no fuera suficiente, las carreteras, puentes y túneles exclusivos para carros, son construidos con los impuestos de todas y todos los mexicanos, tengan o no tengan carro.

Así que, si para alguien aplica el «no pagas impuestos», sería para los que se mueven exclusivamente en carro. Pero no nos enojemos, que no se trata de pelear…

Otro mito consiste en creer que aquel que va en bicicleta va jugando y no trabaja. Es verdad que podemos salir a pasear sin fines de trabajo, pero muchos usamos la bici como nuestro modo de transporte cotidiano.

Quitemos esa idea de que ir a trabajar debe ser con cara de enojo. Ir en bici al trabajo pone las caras alegres, es casi inevitable.

En época de emergencia, llamen a las bicicletas

El 22 de septiembre se celebra el Día Mundial sin Auto, una acción para darle un respiro al planeta y hacer visibles las externalidades negativas de su uso desmedido.

¿Se han preguntado por qué no hay un Día Mundial sin Bicicletas? ¿Cuál sería la razón para hacerlo?

Rodada en el Día Mundial de la Bicicleta

Por el contrario la ONU decretó un Día Mundial de la Bicicleta y recientemente la Organización Mundial de la Salud hizo un llamado a usar la bici para salir de la crisis sanitaria por COVID.

Los días posteriores al Sismo del 19 de septiembre de 2017 las bicicletas fueron fundamentales para la movilización de víveres y material de rescate en la Ciudad de México.

A nivel mundial han sido protagonistas en decenas de catástrofes naturales, por su eficiencia energética, economía y facilidad de uso.

Y durante esos días todo mundo las alaba, les aplaude. Pero al poco se les olvida y les vuelven a gritar a los ciclistas que se quiten de enfrente, que sólo estorban.

No es cuestión de lucha

Si bien el espacio público está constantemente en pugna, porque es el lugar que nos pertenece a todos, no tendríamos porque elegir entre exterminar a los carros o a las bicicletas.

El punto es que convivamos sanamente y que si un día quieres subirte a la bici para ir al trabajo no tengas que firmar tu testamento antes de salir.

Una pareja viaja en bicicleta por la Eje Central, en la Ciudad de México.
Una pareja viaja en bicicleta por la Eje Central, en la Ciudad de México. (Foto: Cletofilia).

Creo que lo primero que debemos lograr es un acuerdo. Un entendimiento que por cada bici que ves circulando, es un auto menos y por lo tanto un espacio más para todos.

Que un ciclista no es perjuicio para nadie. Ahorra emisiones de gases que todos respiramos, camas de hospital por sobrepeso y todas sus consecuencias: hipertensión, diabetes, que bien se podrían usar para otras enfermedades.

Que si tienes la incontrolable necesidad de demostrar tu éxito económico, lo puedes hacer con otras cosas que no sea un carro. Caminar también puede demostrar tu grado de éxito en la vida.

También, que usar el carro no te excomulga de la iglesia ciclista, porque no existe tal, y afortunadamente usar la bici no es una religión.

Las bicicletas son tan necesarias en las ciudades como los árboles, los ríos de agua limpia, las abejas.

No son adorno, son uno de los delgadísimos hilos de los que está sostenida la salud de nuestro planeta.

Se trata de poder elegir

Si no quieres usar una bicicleta para moverte por la ciudad, está bien, podrías seguir en tu auto, pero al menos no te opongas a las obras que permitirán al automovilista de a lado, bajarse de su auto y dejarte la calle menos congestionada.

No te tires a mitad de la calle para protestar contra una ciclovía, deja que la construyan, en un año tendrás menos carros frente a ti y los ciclistas irán en su carril.

Y si te encuentras con un ciclista que cometió una falta al reglamento de tránsito, antes de cagarlo o mentarle la madre, pregúntate si tiene todas las ventajas que tú tienes para circular en tu carro.

Si ves bicicletas en las calles, cuida a quienes las manejan. Realmente están haciendo algo muy valioso por ti y por todos.

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