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Amazon, Microsoft y la hipocresía con el medio ambiente

Podríamos pensar que el único país retrógrada del mundo en materia energética es México; desgraciadamente no es así, y las empresas más grande de tecnología digital están detrás de este aún gigantesco negocio. 

Google compró suficiente energía renovable para lograr neutralidad de carbono, ¡padrísimo, admirable! Sin embargo hasta mayo de 2020 estuvo proveyendo de tecnología de «conocimiento automático» a industrias del petróleo para descubrir nuevas reservas. 

Amazon, en un mediático acto de bondad, donó 10 mil millones de dólares para combatir el cambio climático. Los multimillonarios son tan buenos…

Lo que poco se dice es que dentro de sus servicios, Amazon cuenta con la “División de gas y petróleo” cuyos objetivos son: “encontrar petróleo más rápido, recolectar más petróleo, reducir los costos por barril y reducir riesgos”. 

No podía estar ausente Microsoft, que en 2015 fue acreedora del premio Green Power Partner of the Year por satisfacer toda su demanda de energía a través de fuentes renovables. 

Sin embargo, Microsoft ha emprendido un fuerte negocio con el petróleo. Así lo dejó ver en la conferencia que ofrecieron en noviembre de 2018 en el Abu Dhabi International Petroleum Exhibition and Conference bajo el nombre “Empoderando al petróleo y al gas con Inteligencia Artificial”.

Del discurso al negocio

De acuerdo a un reporte realizado por GreenPeace titulado “Oil in the cloud” (petróleo en la nube) donde analizan la actividad de Amazon, Google y Microsoft en el petróleo, su impacto en las ganancias de este negocio podría ser de hasta 15 mil millones de dólares en los próximos 10 años.

Nada mal tomando en cuenta que, supuestamente el petróleo es un negocio en agonía. 

Microsoft y el negocio de la energía fósil
Página de Microsoft en su negocio de petróleo

Las tecnologías de aprendizaje automático, inteligencia artificial y análisis de datos le están dando un segundo respiro a la industria del gas y el petróleo, y unas ganancias nada despreciables para los gigantes de la tecnología. 

Lo que hacen estas tres empresas equivale a que tu vecino de enfrente tuviera una casa con paneles solares, recolector de agua de lluvia; separara la basura, es más, se moviera en bicicleta a su trabajo, pero su fuente de ingresos fuera la quema de basura que arroja humo negro a todo el vecindario. 

Microsoft: Con sólo los contratos que tiene con Exxon Mobil, podría elevar sus emisiones de carbono como empresa en un 20%. 

Cómo participan Amazon y Microsoft en la industria del petróleo

De acuerdo al reporte “Petróleo en la nube” las empresas de tecnología disminuyen los riesgos de cavar y encontrarse con “pozos secos”, algo muy común y sumamente costoso.

Para ello, empresas como Amazon y Microsoft proveen de tecnología que recopila y almacena datos. También ejecutan el “método de detección sísmica” que es la generación artificial de ondas que viajan a través de las capas sedimentarias y al regresar son registradas con sensores para dibujar planos. 

Amazon y Microsoft industria del petróleo y el gas
Presentación de Amazon Web Services enfocada a la industria del petróleo y el gas.

En otra fase de la producción, emplean sensores en las tuberías para analizar las variaciones de presión y ajustarlas automáticamente. 

Digamos que su tecnología es maravillosa, excepto porque el resultado es una fuente de contaminación que está devastando el aire que respiramos.

Google, el primero en dejar el negocio 

Si a estas alturas del texto ya se sienten con el ánimo por los suelos, Google nos regala un poco de esperanza. 

Tras haberse publicado el reporte de GreenPeace, anunció que dejarán de desarrollar tecnología de inteligencia artificial y aprendizaje automático para la industria del petróleo y el gas. Aunque no han dicho si cancelarán los contratos ya realizados. 

Si bien es un buen paso, aún falta que tomen la decisión de salirse de ese negocio definitivamente. Pero bueno, el hueso es el hueso. 

Dos Bocas y muchas refinerías más en el mundo

Para devolverles la depresión, me gustaría apuntar que nuestro país está por construir una nueva refinería que se convertirá en la principal fuente contaminante de nuestro aire. 

Si bien esto es alarmante frente al discurso mundial de usar energías verdes, lo es aún más que México no es la excepción o el único distraído.

Como ya vimos la industria del gas y el petróleo sigue siendo muy rentable para algunas empresas, y para muchos países. Y cuando lo que más importa es el dinero y no el bienestar, nos encontramos con muchas noticias sorprendentes. 

Por ejemplo, que el Banco Central Europeo es uno de los mayores compradores de bonos de carbono, que permiten que grandes industrias sigan excediendo sus límites de emisiones de CO2. 

Entre marzo y mayo de 2020 compró 30 mil millones de euros en bonos, de los cuales 7.6 sirvieron para proyectos de combustibles fósiles. 

Nos podemos dar cuenta que vivimos en un discurso “doble cara” en el que países y regiones enteras del mundo navegan con una bandera de ser “verdes” y no consumir energías sucias, pero entre sus industrias más rentables se encuentran aquellas que emiten la mayor cantidad de gases efecto invernadero. 

Empresas que gastan millones de dólares en promover su imagen responsable con el medio ambiente (como el donativo de Amazon), pero que debajo de la manga guardan un negocio que genera más contaminación de la que podría ahorrarse generando estudios. 

En fin, el dinero sigue siendo dios y el medio ambiente una estampita a la cual rezarle. 

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