Ciclistas protestan en avenida Paseo de la Reforma

Ciclistas, el zapato ortopédico de las ciudades

Parece que los ciclistas le duelen a nuestras ciudades. Somos una piedra en el zapato o visto de otra manera, el zapato ortopédico que molesta, pero sirve para corregir errores.

Desde la década de los 70 las ciudades mexicanas se subieron a la ola del modernismo urbano. Todo sea por el progreso y las obras públicas.

Ejes viales, anillos periféricos, ciudades «satélite», demolición de barrios céntricos. La modernidad no podía esperar y no lo hizo.

Segundo piso en Periférico de la Ciudad de México

Nos fuimos enchuecando en urbes que se desparramaron bajo la propuesta de «zonificación».

Vivir en un lado, trabajar en otro, estudiar o recrearse en otras zonas, que entre más lejanas se encuentren, mayor estatus aparentan.

… el usuario tiene que conducir su propio vehículo de un lugar, en donde preferiría no vivir, a un empleo que preferiría evitar.

Iván Illich, Energía y equidad, 1974.

Y así nos ha ido quedando lejana la idea de que la calle sirve para algo más que estar peleándonos por avanzar un par de metros antes de que la lámpara más alta del semáforo se ponga en rojo.

La falsa idea del progreso

La columna vertebral de las ciudades, se sacrificó como lomo de burro para cimentar en ella la ciudad moderna.

Calles para carros donde no hay lugar para ciclistas
Volcadura de carro en vía de alta velocidad.

Las personas, que son la espina dorsal sobre la que se crean las ciudades, no fueron tomadas en cuenta en la construcción de la prometedora urbe que transporta carros en segundos pisos para que nunca paren.

Se les olvidó que dentro de esos carros hay seres humanos.

Progresar, ha significado hasta hace muy poco, sacrificar el bienestar humano para privilegiar el de los vehículos.

Nos han puesto a su servicio, cuando debería ser al revés.

Ciclistas, la plantilla ortopédica

El uso de la bicicleta como modo de transporte y de sustento tiene al menos un siglo en México. Sin embargo fue enterrado bajo el chapopote que sirvió de alfombra al novedoso automóvil.

Ciclistas protestan por «no más muertes en hechos viales»

Desde la llegada de los carros, todo lo demás comenzó a estorbar: peatones, ciclistas, carretas y hasta las casas que fueron derribadas para hacer más anchas las calles y evitar el tráfico.

Eso, nunca sucedió. Hoy se sabe que entre más carriles, más tráfico.

Y luego, como si hubiera quedado una semilla en las cenizas de un volcán, volvió a brotar el uso de la bici.

Casi 30 años atrás surgieron los primeros grupos que querían enderezar las articulaciones chuecas y adoloridas de la ciudad.

El Movimiento bicicletero entregó en1989 una carta al entonces presidente Carlos Salinas de Gortari para que tomara en cuenta el uso de la bicicleta.

Movimiento bicicletero
«Sr. Presidente Carlos Salinas de Gortari. Invitándolo que apoye nuestra campaña por zonas y avenidas exclusivas para el transporte público y la bicicleta. Movimiento Bicicletero y GreenPeace México».

De ahí se desprendió la asociación civil Bicitekas (hoy con 20 años), y unos años más tarde, con grupos de todo el país, se formó la Red Nacional de Ciclismo Urbano (BiciRed).

Qué molestos son los ciclistas

Bajo el legítimo reclamo de devolver las calles a las personas, los grupos se acercaron a sus alcaldes y legisladores.

¿Pero de qué diablos le estaban hablando? ¿Eliminar carriles para los autos? ¿Hacer que vayan más lento? ¡Qué molestos!

Ciclistas dialogan con dos legisladores
Ciclistas dialogando con dos legisladores en la Ciudad de México en 2018.

Cuando comenzaron a verse personas en bici por las calles los que iban en el carro sintieron un dolor intenso. ¡Ahora debo ir cuidando a los que van en bici!

Las articulaciones urbanas, desvencijadas y oxidadas comenzaron a doler, porque les pedimos que se movieran un poco más de lo acostumbrado.

Para recibir ciclistas en una ciudad hay que corregir un montón de vicios que se han ido repitiendo sin razonar, década tras década.

¿Prohibir la vuelta continua? ¡Pero si eso agiliza el tráfico! Sí, claro, pero también son de las primeras causas de atropellamiento a peatones y ciclistas. En la CDMX se prohibieron desde hace casi cuatro años.

¿Reducir velocidades en lugar de aumentarlas? Los modernistas se dan un tiro.

Pero está comprobado, ir más rápido no elimina el tráfico; salir a tiempo, mantener una velocidad constante, y sobre todo no usar el carro para distancias menores a 5 kilómetros, sí.

Con la llegada de «los ciclistas», se han tenido que cambiar los reglamentos de tránsito. Se han eliminado carriles de estacionamientos de las avenidas principales, que esos sí quitan un carril de circulación.

Y en su lugar se han construido ciclovías, donde CIRCULAN personas en bicicleta, patines o triciclos.

duplica ciclistas insurgentes
Ciclistas transitan por avenida insurgentes

Desde que han regresado a las calles ahora se pide que los árboles crezcan, que no los poden, porque así nos dan sombra.

El dolor que viven las ciudades por culpa de los ciclistas es molesto, no cabe duda, pero será pasajero.

Cuando el tratamiento termine, las ciudades estarán agradecidas. Porque un ciclista en la calle es mucho menos ruido, gases efecto invernadero, congestionamiento y muertes por exceso de velocidad.

La nueva modernidad no es motorizada, es de energía autónoma, silenciosa. Además de progresiva e irreversible.

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