Crónicas o ensayos relacionadas al ciclismo.

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Recuperemos al enfermo, démosle una dosis de bicicleta

Hablemos de México DF, una ciudad enferma que ha perdido ya demasiadas batallas. Desastres naturales, hordas españolas, sangre y olimpiadas hacen de esta ciudad un cuadro de enfermo terminal, desangrada por verdaderas autopistas que seccionan no en dos, sino en millones de piezas el ya de por sí frágil estado de salud de la ciudad, acusando el ruido, contaminación y mal humor de 24 millones de personas y 3.5 millones de automóviles que soporta.

Una ciudad que ha crecido muy deprisa, a 2,400 metros sobre el nivel del mar, y asentada sobre un lago drenado han exigido demasiado esfuerzo para tan frágil sustento.

Pero no todo está perdido, como a un enfermo terminal, todavía quedan dos opciones, o la eutanasia: dejar que el abuelo siga fumando y comiendo de todo, o creer en su recuperación por mucho que el médico advierta que sólo hay una opción entre un millón, y eso pasa por lo más difícil, creer para lograr el cambio.

Creer, eso es lo importante. México es un país que ha asumido demasiadas derrotas y una y otra vez ha pedido la prórroga. Me parecería injusto no creer en el repechaje, porque los coches, como han venido, en apenas 50 años, se pueden ir, ya que si algo nos une a todos, por encima de todo, es que la inmensa mayoría, por no decir todos, montamos en bicicleta.

salvemos al enfermoSin repetir las manidas intenciones de seguridad y respeto… Sólo pido una segunda oportunidad. En algún momento México estuvo repleto de bicicletas(atestiguado por las joyas en dos ruedas que se siguen viendo). Simplemente asumamos el error, volvamos al punto de partida donde se optó por el petróleo y sigamos como estábamos hace 50 años. ¿Cómo conseguirlo? Sólo se me ocurre una palabra: Cultura. Cómo conseguirla, eso ya es más difícil, en otros países se ha conseguido gracias a la concienciación, otros por tradición, los más, por la persuasión en forma de multas; da igual la receta, lo importante es el resultado.

Todavía estamos a tiempo para pedir tiempo extra, penales (ahora que hay fiebre futbolera) o lo que haga falta, pero es una ocasión que no podemos perder, sigamos reclamando el  repechaje, saquemos la bici y reclamemos el sitio que un día tuvieron ellas haciendo más amigables las ciudades de México.

Haciendo un diagnóstico de cualquier ciudad, podría apostar hasta mi último peso que el 90% de los casos derivan del tráfico, por lo que su solución pasa por ahí, y no se me ocurre otra solución que el uso de la bicicleta, un instrumento de transporte tan universal como necesario en ciudades tan distantes y opuestas que posiblemente sólo tienen algo en común, su solución a los problemas de movilidad pasan por las dos ruedas.

No es que piensa que la bici sea como algunos piensan del Viagra para los problemas conyugales, no, no. Yo sé que no es la solución a todos los problemas, pero seguro que es una medicina que podría poner de pie a esta ciudad que hemos dejado que enferme.