Prefiero mojarme en bicicleta que ahogarme en el tráfico

Como cada verano en la Ciudad de México el cielo se cae y las calles se inundan. Aún así quienes elegimos movernos en bicicleta no dejamos de pedalear. 

Foto: Stefano Corso (bajo licencia Creative Commons)



Sí, en la Ciudad de México el verano no es como lo pensaría el resto del mundo: sol, calorcito… Aquí llueve todas las tardes y si Tláloc no quedó satisfecho, llueve a la mañana siguiente.

Así es cada año y aunque no lo crean, nadie nunca se ha acostumbrado a este clima. Así hayan nacido en la capirucha pareciera que cada año les sorprende la temporada de lluvias. Pocos usan impermeables o ponchos y muy pocas personas acostumbran las botas plásticas.

En fin, cada tarde se llega a la cita con el agua con muy pocas previsiones. Los peatones apresuran el paso cubriendo su cabeza con alguna carpeta o el portafolios, meten los pies a los profundos hoyos y ríos que se hacen en las banquetas; los ciclistas se salpican el trasero por falta de salpicaderas y se empapan la espalda porque se les olvidó el impermeable. Y finalmente los automovilistas… Ellos sólo se resignan porque ya saben que harán tres veces más tiempo de lo normal para llegar a sus casas.

Aún así, con todo lo que implica sortear las trampas que se forman en las calles con cada lluvia, y luego de haber probado los distintos modos de transporte: del auto al colectivo, del colectivo a la motocicleta y de ahí a la bici. No cambiaría por nada mi bicicleta, mucho menos en la temporada de lluvias.

Estoy de acuerdo que los riesgos aumentan con la lluvia, pareciera que hay trampas con la intención de que tu recorrido se vuelva una carrera de aventura. Pero de verdad, si hay algo valioso en esta vida es el tiempo.

No sé si estén de acuerdo, pero me gustaría saberlo. En lo que a mi respecta prefiero mojarme durante 20 minutos, llegar a casa y darme un baño con agua caliente, a dejar la bicicleta y subirme a un taxi.

Alguna vez lo he hecho y siempre es lo mismo. A una cuadra me estoy arrepintiendo. Me siento infiel, estafado y frustrado. Y el sentimiento crece cuando veo que pasa un ciclista entre los autos que llevan cinco minutos en el mismo lugar sin poder avanzar.

Precisamente hoy, mientras escribo esto, afuera está lloviendo y debo llegar a mi casa a darle de comer a mi perra (Baika). Pero dejé el impermeable colgado, secándose de la lluvia de ayer. Así que con la casi ingenua esperanza de que la lluvia pare, les compartí los motivos por los cuales saldré a mojarme un rato.

Buenas lluvias, manejen despacio y de ser posible nunca dejen su impermeable en casa…

 

Related posts:

0 comentarios

Escribe tu comentario

¿Quieres unirte a la conversación?
Agradecemos tu participación.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *