Lisboa Shangai en bici y con perro

Lisboa Shangai en bici y con perro

Este mexicano viajará de Lisboa a Shangai en bici y con su perro a cuestas. Es la segunda parte de una travesía por el mundo que comenzó en 2011.

Cada año decenas de miles de personas llegan a vivir a la Ciudad de México en búsqueda de una mejor calidad de vida. Pero hay algunos que escapan de ella a lugares muy remotos, en vehículos de dos ruedas.

Osvaldo Ferrari (40 años) es un nómada, aventurero y desde hace casi cinco años cicloviajero. Las ciudades le quedan chicas, aunque se trate de la Ciudad de México con su extensa mancha urbana. Para él la aventura de conocer nuevas latitudes es su forma de vida.

En 2011 emprendió su primera travesía en bicicleta, la cual nombró “Dos ruedas por mi gente”, y comprendió un recorrido de 36,400 mil kilómetros y 17 países entre México y Ushuaia, Argentina.

“Uno nunca puede imaginarse lo que es un viaje de estos. Sales creyendo que vas a comer en cualquier restaurante o dormir en algún hotel, aunque sea muy feo, y la verdad es que en ese primer viaje sólo pagué unas 20 noches de hotel y nunca comí en un restaurante, aunque siempre comí rico. Nada es lo que realmente esperas o quieres, sin o lo que el universo cree que tú necesitas”.

Osvaldo es buzo y rescatista submarino, pero desde 2011 se considera a sí mismo únicamente un cicloviajero. Antes de su primera travesía Osvaldo vivía en Australia donde trabajaba como buzo en la Gran Barrera de Coral, luego regresó a México y en seis meses preparó su viaje hacia Ushuaia.

Cuando le pregunto a Osvaldo cuando surgió la idea de viajar por el mundo, él recuerda que “desde chiquito. Me imaginaba tipo Cantinflas en La Vuelta al Mundo. Ya cuando crecí me di cuenta que todo es bien caro, así que el sueño mutó a una forma de viajar más barata”.

De Lisboa a Shangai en mil días

Cuando su primer viaje terminó, comenzó la etapa más dura de su vida. “Ha sido la etapa sicológica más dura de mi vida. Ya no me ubico viviendo en una sola ciudad, no entiendo nada, me histerizo, grito… regreso al que era antes de salir de viaje. De hecho, este año y medio que tengo de haber regresado, he viajado mucho en el país, con tal de no quedarme estático. Soy como un cavernícola, el camino te deja un ritmo de vida muy especial. El precio de renunciar al camino es muy alto de pagar. Para mi es más fácil vivir en el amazonas en pelotas que en el DF sin un peso”, declara.

Ahora lleva cuatro meses preparando la segund etapa de su viaje por el mundo, esta vez de Lisboa a Shangai en mil días. Según sus planes saldrá el 21 de junio, que es el equinoccio de verano. “Trato de evitarme los inviernos en las peores zonas. No pasaré invierno en Europa, sin embargo lo pasaré ¡en el Himalaya! Este viaje comprende de 20 mil kilómetros en mil días. Estos son 20 kilómetros diarios que suenan a una baba, pero debo tomar en cuenta toda la zona de montaña y otros factores de la naturaleza. Cruzaré por la India, Nepal y Afganistán, donde tendré que estar sin moverme mientras pasa el monzón, que son lluvias que simplemente no paran. Y luego viene la parte de Pakistán al Tíbet, unos 900 kilómetros que calculo hacer en un año”, apunta.

El idioma también es algo que debe prever Ferrari. “El idioma que más se habla en esa zona es el chino, precisamente el mandarín, así que ya comencé con las clases para poder hablar aunque sea lo más básico”.

Pólvora su acompañante de cuatro patas

Cuando Osvaldo regresó de Ushuaia se encontró con un acompañante que le cambiaría sus planes por completo. A la orilla de la carretera que lleva al Ajusco, un perro esperaba su muerte, recuerda Osvaldo. Lo rescató y se quedó con él. “Desde hace un año es mi fiel compañero”.

“Por supuesto que cambia toda la dinámica del viaje. Desde los documentos sanitarios y permisos de importación que se pueden convertir en un dolor de trasero. Pero la verdad todo eso es un costo muy bajo cuando lo comparas con el beneficio sicológico que me da. Prefiero hacer todo lo necesario para que Pólvora venga conmigo a viajar sólo, pues yo soy mi peor enemigo. Ahora estamos en lo que yo llamo entrenamiento ‘carritero’, que es acostumbrarnos al carrito donde lo llevaré”.

La vida de un viajero transcurre en otro ritmo y otro espacio. La casa es el mundo y todos somos sus huéspedes, aunque sólo unos cuantos se atreven a pedalear por su entera circunferencia, justo como lo dice Osvaldo al terminar la entrevista: “El mundo está esperando, depende de ti vivirlo allá afuera”.

Si quieres seguirle la pista a Osvaldo y a Pólvora, únete a sus redes sociales: Facebook, Instagram y Twitter.

 

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