Dos mujeres caminan por la calle

Las ciudades tienen género I

¿Las ciudades están construidas de acuerdo a quienes toman las decisiones? Efraín Tzuc se adentra en el tema de género y ciudad. 

Texto: Efraín Tzuc Salinas*

Hace un par de años en Mérida, ciudad en la que vivo, el Gobierno del Estado presentó un proyecto de un fraccionamiento considerado innovador por estar certificado como Desarrollo Urbano Sustentable Integral. A este evento asistieron personalidades del urbanismo local, nacional e internacional. Como todo acto protocolario de gobierno, se nombró a cada uno de los 16 integrantes del presídium, todos ellos hombres. La escena no es para nada extraña pues tradicionalmente en las ciudades del país las personas que toman decisiones sobre la planeación de la ciudad y la ejecución de proyectos de transporte, movilidad y espacio público son hombres.

Afirmar que las ciudades que habitamos tienen género es una provocación para reflexionar sobre cómo en éstas se generan espacios públicos con ciertas características que restringen o promueven el acceso a ellos, según se trate de un hombre o de una mujer.

Para analizar lo anterior primero debemos tener muy claro que el género, según la Organización Mundial para la Salud, es una asignación de “funciones, comportamientos, actividades y atributos que la sociedad considera apropiados para los hombres y las mujeres”. Es decir que dependiendo de nuestros genitales[a] se nos asigna socialmente un rol, a pesar de que nuestro cuerpo[b] nos permita otras posibilidades. Por ejemplo, las mujeres socialmente están comprometidas a realizar actividades relacionadas con el hogar, es por ello que en promedio dedican 47.9 horas semanales de su tiempo al trabajo doméstico y de cuidados, mientras los hombres sólo 16.5 horas (INEGI, 2015). Los hombres llevamos a cabo un rol más público, relacionado con actividades productivas (de mercado), tal es así que la tasa de participación laboral en el trabajo remunerado es significativamente mayor, 68.2 por ciento frente a un 37.4 por ciento de las mujeres (INEGI, 2013). Estos roles generan desigualdad entre hombres y mujeres tanto en valorar el tiempo y el trabajo como en cuestiones de seguridad, educación, acceso a bienes y servicios, etcétera.

Partiendo de la premisa de que hombres y mujeres realizamos actividades distintas de acuerdo al género, podemos preguntarnos en dónde realizamos estas actividades, qué vocaciones y condiciones tienen estos lugares, cómo llegamos a ellos y, sobretodo, qué estrategias debemos impulsar para que el acceso a los bienes y servicios de la ciudad sean realmente equitativos en cuestiones de género.

Motivos y destinos

Anteriormente mencionamos que las mujeres, por cuestiones de género, se ven comprometidas[c] a asumir las responsabilidades del hogar y del cuidado. Para el INEGI (2015), el trabajo doméstico y de cuidado se refiere a cuestiones de alimentación, limpieza, mantenimiento de la vivienda, compras y pagos de servicio así como cuidado de personas con discapacidad o enfermedad, personas dependientes y otras no dependientes (niñas y niños, por ejemplo). Para realizar estas actividades, una mujer cuando menos tendría que salir de casa para comprar alimentos o artículos de limpieza. Si tiene hijas, seguramente saldría de casa para acompañarlas a la escuela. En algún momento debería salir para pagar servicios y eventualmente al servicio médico para llevar a alguna familiar a atención. Si además la mujer de la que hablamos cuenta con un trabajo remunerado, tendrá una jornada doble para cumplir con el horario laboral (de acuerdo a INEGI, las mujeres trabajan de 10 a 12 horas más a la semana que los hombres debido al trabajo no remunerado en el hogar y al remunerado fuera del mismo).

Por su parte, los hombres con la tendencia mayor a realizar actividades productivas (de mercado)[d] que comúnmente están claramente localizadas (centros industriales o comerciales, por ejemplo), saldría de casa al trabajo, probablemente a comer si tiene horario cortado, y posteriormente realizarían el viaje de regreso. Eventualmente podría necesitar salir de casa o del trabajo para alguna cuestión específica.

Movilidad

La información respecto a los modos de transporte que las mujeres utilizan es realmente escasa. Los estudios de movilidad no suelen integrar la variable género ni desagregar los resultados por sexo. Sin embargo, algunas investigaciones en otros países muestran que las mujeres suelen utilizar con mayor frecuencia el transporte público y caminan más en comparación con los hombres (ONU – Hábitat, 2015). En cuanto a medios motorizados, la Encuesta Nacional de Ingresos y Gastos 2004, se indica que el porcentaje de los hogares con jefas de familia que cuentan con vehículos motorizados es notoriamente inferior a los hogares con jefes de familia, es decir, las mujeres manejan vehículos motorizados (automóviles, camionetas, motocicletas) en menor medida que los hombres. Por su parte, los conteos ciclistas realizado en la Ciudad de México y Mérida, muestran que el porcentaje de mujeres ciclistas es menor que el de hombres, siendo cerca del 20% (ITDP, 2014) y 5% (Cicloturixes, 2014) para cada ciudad.

En cuanto al tiempo, las mujeres comúnmente se mueven en horario valle, es decir, el contrario al horario pico que está en función a las jornadas laborales tradicionales.

A manera de primera conclusión: el género influye en las actividades que realizamos hombres y mujeres, estas actividades se llevan a cabo en lugares diferentes y llegamos a ellos en modos de transporte también diferentes. A primera vista es una conclusión muy sencilla pero en las siguientes #Intersecciones iremos profundizando en ella considerando por un lado la elección de modo de movilidad o transporte, es decir, las razones por las cuales las mujeres utilizan más el transporte público y caminan, y los hombres el automóvil, y por otro, las implicaciones que esto tiene en términos de accesibilidad, percepción de la seguridad y política pública.

*Efraín Tzuc (@efra_tzuc). Ciclista, nutriólogo y feminista. Colabora con el Observatorio de Movilidad. Sostenible de Mérida (@MovilidadMerida) y con la Red Nacional de Ciclismo Urbano de México (@BiciredMx).


[a] Sin duda, hay muchísimas formas de ser hombres o ser mujeres, por lo que más que una simplificación quiero hacer un primer análisis de una categoría fácilmente identificable: la de género. En otras entradas podremos debatir sobre la diversidad en el ser mujeres, hombres u otras por las cuales se nos restringe el derecho a la ciudad.

[b] Importante mencionar que la humanidad ha desarrollado infinidad de métodos y herramientas por las que podemos pensar en posibilidades más allá de las que el cuerpo nos permite.

[c] Aquí reconozco que puedo ser muy tibio pensando en un “compromiso social” más que en una obligación o imposición estructural, pues en muchas ocasiones las mujeres no tienen la opción de decidir no asumir las responsabilidades del hogar y cuidado.

3 comentarios
  1. María Del Carmen González Montes
    María Del Carmen González Montes says:

    Con mucho agrado académico primero y de género luego, leí este interesante artículo que encontré compartido en fb sobre género y ciudad. Le comento Juan Pablo Ramos, autor, que lo retomaré referenciado para mejorar el mío titulado precisamente ” Género y ciudad” y publicado en la revista electrónica “1DOS3PORTI.COM dirigida por Guillermo Sandoval. Mi artículo es de opinión, sin referencias bibliográficas elaborado a partir del enfoque de género del que recientemente me estoy apropiando y con ese lente estoy ampliando mi forma de entender lo que hacemos las mujeres y lo que hacen los hombres de acuerdo a los roles socialmente asignados.
    Con mucho agrado recibiré y leeré algún comentario que usted guste hacerme frente a este, y si alguna vez llega a leer mi artículo le agradeceré infinitamente su opinión para mejorar lo que escribo.
    Mi nombre Ma. Del Carmen González Montes. Correo electrónico. glezmon@gmail.com

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    • Juan Pablo Ramos
      Juan Pablo Ramos says:

      Hola María del Carmen. Muchas gracias por comentar este artículo. Le cuento que el autor es Efraín Tzuc, a quien puede contactar en este mail: efrain.tzuc@gmail.com Yo soy el editor de este sitio web. Le mando un cordial saludo.

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      • María Del Carmen González Montes
        María Del Carmen González Montes says:

        Hola Juan Pablo buen día. Dos disculpas: La primera por mi error; pero aun reciba mi felicitación por considerar la inclusión del tema de género tan interesantes y necesarios en su revista y al autor del artículo Efraín Tzuc la otra. Saludos.

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