La mafia del pedal

La Mafia del Pedal se apropia de la ciudad

Texto: Ari Santillán*

Sí, ya sé que parecemos vendedores de productos milagro, que a la primera oportunidad nos vamos como hilo de media explicando los grandes beneficios de usar la bicicleta como modo de transporte, que también somos imprudentes y nos arriesgamos el pellejo de vez en cuando.

Pero, queridas lectoras y lectores, deben entender que a muchas de nosotras la bici nos cambió la vida.

En lo personal, ese invento con más de dos siglos de existencia me ha dado, entre otras muchas cosas como bajar de peso, nuevas amistades y hasta trabajo, a mi esposa.

Platicando con ella hemos concluido que no hubiera existido otra forma de encontrarnos –venimos de contextos tan distintos– y enamorarnos que rodando por la ciudad (el día que la conocí, se cayó y tiró a un buen amigo en medio de Reforma).

Taza stop polka

Es bastante común saludar a otras personas en bici que te encuentras en el camino; echarse unos “piques” de semáforo a semáforo nomás para meterle watts al viaje, ayudar a quien sea que nos encontremos en el camino con alguna avería en su vehículo de tracción humana.

Aquí no es Ámsterdam

Hace unos días vimos, por primera vez en México, el documental Why we cycle que nos cuenta cómo esta capital europea pasó de ser un paraíso para el automóvil a una zona segura para trasladarse en bici… sin casco, ni guantes, ni muchos otros aditamentos, llevando niños, compras y hasta a la mascota en una bici.

Ámsterdam no era Ámsterdam hace 60 años, fueron muchos los factores que implicaron el tan mencionado “cambio de paradigma”: una crisis de combustibles fósiles, el aumento en las muertes de neerlandeses en las calles por accidentes de tránsito, una sociedad que se levantó contra esa masacre…

A la proyección de Why we cycle llegamos más de 100 personas, la mayoría en bicicleta; incluso la Jefa Adjunta de Misión de los Países Bajos, Judith Maas se mostró sorprendida: “No sé si se requiera impulsar tanto el uso de la bicicleta aquí, hoy muchos de ustedes llegaron en bici”, mencionó.

Sin embargo, sigue siendo algo extremo rodar por ciertas partes de la ciudad como las alcaldías GAM, Azcapotzalco, Venustiano Carranza… Y no es lo único que nos mueve:

La bicicleta nos da otra perspectiva de ciudad, una a nivel de calle, una que nos permite ver los pequeños grandes problemas urbanos: basura, agua, ruido, congestión vehicular, transporte público saturado, expansión urbana, etc…

La Mafia del Pedal, al final, no es nadie, somos todos, sus integrantes nos encontramos en las calles a través de saludos secretos y miradas que significan todo y nada; llegamos para quedarnos y hacer de esta ciudad un mejor lugar para todas las personas más allá de su modo de transporte.

Así que, sean bienvenidas a este espacio donde no sólo escribiré yo, sino que verán un carrusel de plumas de diversos integrantes de esta mafia hablando no sólo de bicicletas sino de cualquier tema que nos aqueje a los seres urbanos que poblamos más de la mitad del mundo.

 

*Ari Santillán, coordinador de proyectos de comunicación en CityEs!

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