Cuando tener prisa pierde todo sentido

Texto: Yokoyani

Ilustración: Adams Carvalho (tomada de Pinterest y adaptada en tamaño)

Hace unos meses en uno de mis viajes habituales en Ecobici me emocioné al descubrir que habían renovado las bicis y que estaba estrenando una de ellas. Me parecieron un poco más estables y me dio gusto saber que lo estaban haciendo en todas las cicloestaciones.
Estaba bueno que poco a poco se extinguieran aquellas que al frenar emitían gemidos de dinosaurio o las que sonaban como tortillería mientras pedaleabas; se acabarían los asientos incómodamente inclinados hacia cualquiera de los lados, o los que simplemente no se sostienen en la altura deseada, entre otros múltiples detalles.

Bastó un par de viajes para que notara una diferencia sustancial en relación a las anteriores. La velocidad 3, la marcha que permite una velocidad mayor, en realidad estaba limitada y hacía ver al ciclista como si fuera parte de un acto cómico circense en el que pedaleas a toda velocidad y avanzas a un ritmo ridículamente lento. Como era de esperarse esto me enfureció y menté madres pensando lo mal que estaban las nuevas bicis.

 

Unas semanas después de notar estos cambios me topé con la marca japonesa de bicis Tokyobike que captó mi atención, la bici era simplemente sencilla, porque una bici es una bici ¿cierto? No hay más… un par de trazos rectos y un par de trazos curvos y listo. Pero lo que más llamó mi atención es que la marca tenía una especie de enunciado filosófico: “Tokyo Slow”. Éste hace alusión a dos aspectos, a la ciudad de la que es originaria y al paseo cómodo que ofrece la bicicleta por su diseño. La idea a grandes rasgos nos invita a disfrutar tanto el trayecto como el destino, no se trata de ir rápido o a gran velocidad, sino de hacer de cada trayecto un paseo.

Esta idea hizo que replanteara la manera en la que hago mis recorridos habituales en bici, por lo regular aun cuando no tuviera prisa, andaba en chinga, y es que ¿a quién no le gusta sentir el vértigo de la velocidad y el viento en la cara?

Poco a poco comencé a poner en práctica esta idea y me di cuenta que la moderación en la velocidad propicia una relación vial más cordial con el peatón y más segura con el automovilista. Después pensé que en el caso de las Ecobicis la limitante de la velocidad era más bien una estrategia para evitar que los usuarios excedan una velocidad que los ponga en riesgo ya que no se pueden confiar de la prudencia de los usuarios y es mejor dejarlo a una limitación mecánica de las bicis…

Así que ahora trato de dejar la prisa en casa y simplemente salgo a disfrutar de mis paseos en bici a pesar de que nunca se extinguieron la Ecobicis dinosaurio ni las tortillerías móviles, a pesar de los camiones y las humaredas y toda la contaminación, a pesar de los baches, los automovilistas desquiciados, los agentes de tránsito, el tráfico, la falta de señalización vial, los políticos, Peña Nieto, la caída del peso ante el dólar, los transgénicos…

 

 

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