Entrada de las oficinas de Bikes not Bombs

¡Bicicletas, no bombas!

En 1984 Estados Unidos financiaba una guerrilla en Nicaragua. Entrenaba y entregaba armas a la alianza guerrillera “Los Contras” a través de la CIA. Al mismo tiempo, dos activistas estadounidenses creaban una organización para llevar “bicis, no bombas” al mismo país. 

A mediados de los 80 Nicaragua estaba viviendo una guerrilla cruenta. Ésta se había desatado luego de la revolución en la que el Frente Sandinista de Liberación Nacional había derrocado la dictadura de Anastasio Somoza.

Esta dictadura era consecuencia del llamado “Corolario Roosevelt” que tenía como objetivo intervenir en los asuntos internos de los países latinoamericanos si los intereses de Estados Unidos se veían afectados. Cuando el Frente Sandinista se liberó de la dictadura de Somoza, Estados Unidos armó y financió a los Contras para recuperar el “orden” en Nicaragua.

En 1984 Nicaragua solicitó a la Corte Internacional de Justicia un proceso judicial contra Estados Unidos, el cual ganó, pero, el gobierno estadounidense no hizo caso y continuó alimentando una guerrilla que cobró la vida de unas 38 mil personas.

Bikes not bombs logoAnte este escenario, el mecánico de bicicletas Carl Kurz y Michael Replogle, planeador en transporte, crearon en la ciudad de Boston “Bikes not Bombs“, como una respuesta a la política de apoyo de su gobierno hacia Los Contras.

Carl pedaleó por la costa oeste de Nicaragua, sin conocer a nadie. Su plan era mostrar los beneficios de usar la bicicleta y conocer gente y organizaciones que pudieran recibir bicicletas y distribuirlas. Así conoció a la Central Sandinista de Trabajadores, con los que más tarde Michael Replogle hizo un acuerdo para que ellos, la Unión de Trabajadores de la Salud y la Asociación Nacional de Educadores de Nicaragua recibieran cada quien un tercio de las bicicletas enviadas.

A su regreso, Carl Kurz tomó un viejo VW y recorrió gran parte de Estados Unidos para hablar de los ataques que hacía su gobierno a través de Los Contra a Nicaragua y del proyecto Bikes not Bombs. No existían las redes sociales digitales, ¡pero sí el poder de convencimiento! Así se fueron creando aliados en todo el país para recolectar bicicletas usadas, para luego restaurarlas y enviarlas en contenedores a Nicaragua.

Hoy conocimos las oficinas centrales de Bikes not Bombs, donde pudimos hablar con Natalie Brady, coordinadora de Comunicación, quien nos mostró el taller y nos explicó que en cada contenedor que envían viajan unas 500 bicicletas. Justo unos días antes habían enviado uno a África.

Taller de bicis bikes not bombsEsta organización opera gracias a los donativos de personas y empresas. Cada año hacen el “Bike-a-Thon”, un evento en el que cada participante dona 150 dólares (75 los menores de edad) como mínimo y participan en una rodada masiva. Al finalizar hacen un convivio con comida y música gratis para todos los que participaron.

Además tienen una tienda de bicis restauradas en la que cada peso que entra se destina a sus programas de jóvenes y adultos. En esos programas enseñan a reparar bicicletas para que luego esos jóvenes enseñen a otros.

Muchas veces al pensar en Estados Unidos sólo se piensa en políticas bélicas, dejando afuera muchas acciones que también surgen de este país. Hace poco pensaba en cómo dentro de un país puede existir tan diversas propuestas de vida y cómo sólo algunas dejan huella a nivel mundial. Bikes not Bombs resume esta dicotomía de Estados Unidos, al mismo tiempo que unos llevaban bombas, ellos llevaban bicis. Y aún sigue siendo así.




1 comentario
  1. Gabriel Ramírez
    Gabriel Ramírez says:

    Saludos. Yo soy fan de la bicicleta y estoy planeando iniciar un taller social para enseñar a reparar bicicletas a niños ,adolescentes,jóvenes y adultos. Dar clases para andar en bici,rescatar bicis viejas de los depósitos de fierro viejo,vender piezas usadas a precios bajos ,de modo que NADIE tenga sin uso su bicicleta y pues así habría menos autos y motos Y MAS GENTE SANA.Vivo en una zona indígena OTOMÍ en el estado de Hidalgo,México.
    Me gustaría contar con su ayuda para recibir bicicletas de uso para repartir entre la población indígena y utilizar partes para crear artefactos de uso doméstico abase de pedales, como lo hace la organización ” Maya-pedal ” de Guatemala.

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