Belén Mendoza, una felina con trazos insolentes

Texto y fotos: Jesús Guevara

Lo mismo diseña la exitosa campaña México sin trabajo infantil,  para el popular canal de videos MTV, que tatúa a la comunidad ciclista con el mismo empeño y soltura con los que diseña.

Para Belén Mendoza o “Felina”, que es como mejor se le conoce en el ambiente ciclista, mientras se trate de dibujar para transmitir un mensaje, no le importa si es sobre papel, en computadora o en la piel de alguien, todo lo hace con el mismo profesionalismo, justo como el tatuaje que le está realizando mientras conversamos a Plumas, una de las bicimensajeras más populares de la escena ciclista en la Ciudad de México.

Felina es diseñadora de la comunicación gráfica por la Universidad Autónoma Metropolitana, con una maestría en diseño gráfico e ilustración por la UAM y el CUMP, su trabajo como diseñadora se ha hecho acreedor a diversos reconocimientos entre ellos una mención Plata en los Premios Quorum. También ha diseñado para Levi’s, Disney, E! Entertaiment y Fox.

El trazo naif con el que delinea  sus ilustraciones, deja entrever  la fuerza de su feminidad, que aunque se esmera en ocultar, le es casi imposible lograrlo. En su trabajo como tatuadora ese candor y sencillez que caracteriza su trazo se transforman en impetuosa y sensual fuerza para los sentidos.

Retrato_apertura

Pero ante todo, es una Insolente en bicicleta. Sí, es miembro de Insolente, el colectivo de chicas empeñadas en fomentar el uso de la bici entre las mujeres, en la búsqueda de igualdad de oportunidades para hacer suyo el espacio público y dejar de ser minoría en el uso de la bici.

La bici contra el mal de amores

“Una amiga me invitó a formar parte de Insolente, a ella la conocí algunos años antes de todo esto del auge de las bicis, nos dejamos de ver por algún tiempo y de hecho volvimos a tener contacto después de varios años de no vernos gracias a la bici. Podríamos decir que fue la bicicleta la que nos volvió a juntar”.

Además de ayudarle a reencontrarse con su amiga, la bici sería la mejor terapia en contra del mal de amores. “Tuve un novio súper espléndido que me regaló una bici de reyes magos,  de esas que todas las chicas queremos al principio, ya sabes, la clásica con estilo retro: con canastita, campanita y todas esas cosas que después entiendes que no es lo mejor para andar en la ciudad.

“Cuando terminé con este novio me encontré con que tenía mucho tiempo libre y que no estaba siendo feliz del todo o al menos en asuntos de amores no me sentía plena.

“Un día viendo por Facebook me di cuenta que aquella amiga de hace muchos años y a la que ya tenía tiempo que no veia, siempre publicaba cosas de bicis, un día le mandé un mensaje donde le comentaba que ya tenía bici y fue ella la que me invitó a una rodada de Insolente, fue en la noche, nos reunimos en el Ángel de la Independencia. Fue la primera vez que andaba en bici de noche y sola.

“Al final la bici resultó ser mucho mejor que pagar una terapia, porque cuando terminé con aquel novio espléndido que me había regalado la bici tuve mucho tiempo libre y, en vez de pagarle a un psicólogo para contarle mis penas de amor, mejor me subí a la bici, encontré a muy buenas amigas  y eso me ayudó mucho a sobrellevar ese momento”.

Polera de corazón

En el bike polo reencontró el gusto por el deporte. Todos los viernes y domingos asiste a jugar e incluso ha disputado diversos torneos, entre ellos el Polotá 2014, que fue el latinoamericano de bike polo en Bogotá, Colombia.  Más que historia, su interacción con la bici es una constante a lo largo de estos últimos años.

“Mi papá me enseñó a andar en bici como a los 7 años, y desde chica siempre fui muy machita, como un niño. Crecí entre niños, nunca me achico, tal vez diga: ¡ay cabrón! Pero siempre me aviento, así que nunca ha sido problema para mí la actividad física, al contrario, me gusta  y en el bike polo he encontrado una forma de retarme a mí misma y me encanta jugarlo.

Irrumpiendo en un mundo de hombres

Cuando hablamos sobre el mundo del tatuaje invariablemente se nos vienen a la cabeza imágenes muy masculinas, no sólo del artista que los hace, sino también del poseedor de aquel diseño sobre su  dermis. Pensamos en marineros con chicas desnudas, con monstruos marinos o mapas del tesoro adornando su piel, o tal vez pensemos en delincuentes y villanos cuyos tatuajes no son otra cosa que marcas en la piel que guardan peligrosos secretos o tremendas historias que viven en las cárceles y graban en sus cuerpos como un recordatorio de su maldad.

Sin embargo el mundo del tatuaje no pertenece exclusivamente al hombre, es más, es un asunto que no tiene género  y que en la actualidad también ha terminado por llenar el cuerpo de ellas con los más diversos diseños adornando su piel. Y si nos detenemos a analizar el propio oficio, también encontraremos que hay una larga lista de tatuadoras entre las que se encuentra Belén Mendoza.

“Desde chiquita me llamó la atención todo lo relacionado con actividades artísticas, el dibujo, la plástica y la gráfica, pero como vengo de una familia donde no es común ver tatuajes, realmente no fue sino hasta mi maestría, que empecé a conocer más sobre el tatuaje y verlo como una técnica más que podría desarrollar; en donde el soporte es la piel de la gente y las posibilidades de comunicar son infinitas, ya que no sólo comunica mi diseño, también cuenta la personalidad de la persona a la que se lo tatuó.

Los tatuajes comunican

Me encanta platicar con la gente y descubrir la historia detrás del porqué se tatúan lo que se tatúan, es una excelente forma de interactuar y conocer al ser humano y de paso hacer lo que me gusta”, explica Felina mientras tiene tendida a Plumas sobre su mesa de trabajo, lugar donde le está aplicando un tatuaje en el interior de su antebrazo.

El sonido que genera el ir y venir de la aguja en la máquina de tatuar, es muy particular y Plumas se porta como una valiente. Apenas pestañea mientras Felina le aplica las sombras al diseño que ya ha tomado forma en el interior de su antebrazo.

“El tatuaje para un sector de la población no representa mayor  profundidad en la calidad del trabajo, pero están equivocados, es una práctica sumamente creativa y que requiere de mucha técnica y muchas horas de experiencia, eso es justo lo que me gusta, que puedo crear cosas que durarán toda la vida de la persona que los lleva en su piel, es una gran responsabilidad tatuar a alguien y ese es un reto que estoy dispuesta a encarar.

Felina_tatoo

Y justo es un reto que me gusta enfrentar porque pone en perspectiva la dualidad en mi personalidad, por un lado tengo ese dibujo con tema de animalitos e infantil que realicé con acuarelas, todo  muy bonito y por el otro lado tengo en el tatuaje, una forma diferente de expresarme, con él tengo la posibilidad de enseñar mi otro lado, un lado sórdido, sensual, más complejo  y que me gusta porque abarca más lo que es la feminidad. Es como hablar en diferentes idiomas, explica Felina.

Belén Mendoza es un claro ejemplo de la mujer moderna que en su cotidianidad y a través de su profesión está encontrando su propio lenguaje, un lenguaje que está explorando para encontrarse con la esencia de sí misma, manteniendo una sana conexión entre su energía masculina y la femenina en completo equilibrio para el fortalecimiento de su espíritu creativo.

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