Víctor cruz, vicko

Andar en bici me devolvió la vida: Vicko

En la parrilla de su bicicleta lleva una caja con la publicidad o los periódicos que entrega en diferentes zonas de la ciudad. Antes de saludar hace una pausa, te mira a los ojos y extiende la mano. Víctor ha saludado a la muerte también, pero no se fue con ella.

“Soy cristiano pero no ando evangelizando a la gente. Me gusta ir al templo, me siento bien. Yo no era así como me escuchas. Así quedé”, bromea sentado en la oficina de Cletofilia.

Casi todas las semanas toca en la puerta de a lado donde se encuentran las oficinas de la BiciExpo y otros eventos ciclistas. En mi bicicleta llevo una de sus pegatinas, como cientos de otros ciclistas que han adornado los cuadros de sus bicis y sus cascos con las calcas de VickStik.

Vicko (45), como lo conocen en las rodadas comenzó su negocio de pegatinas hace cinco años, cuando su familia decidió cerrar el local de comida corrida que él también atendía. “Tenía que hacer algo más. Ya había hecho unas pegatinas que me pedían en el grupo ciclista Lunáticos, y poco a poco comenzaron a pedirme más, les gustaba lo que hacía . Primero fue para los amigos pero poco a poco fue creciendo y pensé que se podría ser la forma de ganarme la vida”.

Las palabras de Vicko se entrecortan, hace algunas pausas y retoma la plática.

“Un domingo al salir del templo tuve un accidente, pero no lo recuerdo. Ese día no llevaba el casco y creo que algún auto me empujó. Recobré el conocimiento ocho días después, lo primero que recuerdo es que estaba discutiendo con una enfermera, le preguntaba si me iban a dejar vestirme porque tenía que ir a entregar un pedido. Mi familia supo de mi muchas horas más tarde de que me ingresaron al hospital cuando una enfermera se dignó a contestar mi teléfono. Tuve un trauma cerebral y me dejó algunas secuelas. Confundo los días de la semana y la gente piensa que estoy bromeando, mi mamá se enfada conmigo todavía. Hay veces que me saluda la gente y sé que los conozco pero me cuesta mucho trabajo saber quién es”.

Cuando le contaron que se había accidentado preguntó cuándo podría subirse a la bicicleta nuevamente. El doctor le dijo que tardaría por lo menos 6 meses. “Tenía prisa para subirme, en la bicicleta había encontrado mi nueva vida y no quería dejarla. La bici me devolvió la vida antes del accidente, por eso sigo pedaleando”.

Todos los días sale a recorrer la ciudad, en promedio rueda 30 kilómetros. Reparte el periódico CycleCity y la publicidad de la BiciExpo en todas las tiendas ciclistas. Entre los grupos ciclistas se le reconoce ya como un personaje dentro de la bola, a los hombres ofrece sus stickers y placas que semejan matrículas de automóvil con el mensaje “un auto menos”. A las mujeres les vende bisutería en forma de bicicletas, pero más que ganarse la vida en el sentido económico, Víctor redescubrió su propia vida en el saludo de la gente, en ver pasar a los ciclistas que portan sus productos y seguir pedaleando sobre su bicicleta, recordando siempre el día en que volvió a despertar.

 

Vïctir Cruz Vicko

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